Dicen que el desamor de los 18 no te mata. Sino que hace que el corazón prevalezca más fuerte. Que te reconstruye. O algo asi. Me pregunto, cuántos dardos faltan para que el cristal caiga, finalmente, rendido. Y poder, de una vez empezar a reconstruirme.
Pasarás, como el viento se que se cuela por la ventana, susurrando tu nombre. Pasarás, y serás ese sol otoñal, que recuerda que perdonar es más fácil que olvidar. Pasarás, y la vida seguirá brillando, con vistas caleidoscópicas que forman arcoíris, cuando el viento que susurre tu nombre, mueva rayitos de sol, que alumbren los vidrios del caleidoscopio, y tu recuerdo, mi perdón, no serán más, que un arcoíris, en el piso de la cocina, un jueves cualquiera.