El reencuentro es coreografiado. Los movimientos, lentos, se acentúan con el fragor del impuslo de los cuerpos Las almas se reencuetnran, se toman de la mano, se van muy lejos, y se rien de nostoros que yacimos en la cama reímos como ilusos que piensan que sus almas conectan por la piel. Pero ellas miran desde arriba y saborean la dulzura del reencuentro.
Quizás sí eras solo eso, un amor de verano. Llegó el otoño, y con él volaron tus caricias lejanas a mis calles, dejandome desamparada, y una vez más, sin copa, que cubra mi alma,. Quizás, eras eso, solo eso, un árbol florecido; para cumplir un ciclo, y llevarme más lejos, desprendiéndome de tu copa, como una hoja más. Y así, vuelo, desamparada. Sin saber si soy hoja, amor, o copa. Mucho menos, sabiendo, a dónde llegaré, en estas calles.