Quizás sí eras solo eso, un amor de verano. Llegó el otoño, y con él volaron tus caricias lejanas a mis calles, dejandome desamparada, y una vez más, sin copa, que cubra mi alma,. Quizás, eras eso, solo eso, un árbol florecido; para cumplir un ciclo, y llevarme más lejos, desprendiéndome de tu copa, como una hoja más. Y así, vuelo, desamparada. Sin saber si soy hoja, amor, o copa. Mucho menos, sabiendo, a dónde llegaré, en estas calles.
Dicen que el desamor de los 18 no te mata. Sino que hace que el corazón prevalezca más fuerte. Que te reconstruye. O algo asi. Me pregunto, cuántos dardos faltan para que el cristal caiga, finalmente, rendido. Y poder, de una vez empezar a reconstruirme.