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Qué hacer si un dragón de komodo te ataca

En la vida hacen falta instrucciones: cómo ahorrar correctamente, cómo cambiar una rueda, cómo cebar buenos mates, cómo ocupar eficientemente el espacio en la valija, cómo narrar lo que duele, y a mi parecer, la más esencial: cómo sobrevivir al ataque de un dragón de komodo. En primer lugar, mantenerse alerta. Esta especie ataca justo en los momentos donde todo parece estar en calma. La clave es siempre mantener un ojo abierto, pero que no me escuche mi psicóloga. En segundo lugar, permanecer en grupo. La muchedumbre asusta al depredador. Cuando uno tiene con quién sostenerse, esquivar ataques resulta más sencillo. En tercer lugar, y sólo en caso de que el dragón ataque, correr en zigzag. Según los científicos-cuya voz no me han autorizado a utilizar-, el cambio de caminos hace que el ataque se aligere. Quizás es cuestión de cambiar de rumbo cuando sentimos que hay algo que no cuadra, o cuándo vemos que el bicho se acerca. En cuarto lugar, defenderse en caso de que sea necesario. Si el...
Sos vía de escape, mate mañanero, ducha a la tardecita, automasaje en la sien. Sos refugio libros en otoño, los abuelos, las canicas. Sos sincero, temperaturas heladas, los niños del merendero, espejo. Estás. Y eso es refugio. Y vía de escape. Y sos sincero. Y te amo.

Refugio

Dejé de juntar palitos para otros, y empecé a juntarlos para mí.                                                De ahora en más, yo sería mi propio refugio.

Seguir

Vas a tener que empujarte a seguir. Un poquito más de la costumbre en esos días grises donde la lágrima se esconde detrás del ocular y brota cuando lavas los platos. Vas a tener que empujarte y seguir. Porque es así, el proceso es largo, el camino es duro, los senderos peligrosos, los amigos pocos, la competencia mucha. Pero ahí tenes que estar, levantandote como siempre con energía y aún sin ella simular que está para estimuarte a continuar. Porque no podes rendirte. No ahora, con la mitad del recorrido caminado. Todavía no llegaste a la cima, pero estás cerca. Desde acá se siente el hielo bajar de la montaña. Seguí, pequeña, que el mundo te espera. Al final del día están siempre los mismos,  No confíes en cada persona que se te cruce por más lucecitas que tenga. Sé sabia, No inteligente. Decidí con firmeza y caminá por el camino que vos elijas. Porque de eso se trata, de elegir tus propios caminos, de caminar por tus propias veredas, de ayudar al resto, de escucharte a vos, de ll...