Ir al contenido principal

Entradas

Instrucciones para hacer silencio(porque no, no es solo cerrar la boca y no hablar)

Para hacer un buen silencio, primero se debe estar bien predispuestos a hacerlo. Luego, buscá un lugar para recostarte, apagá la luz, sacate los auriculares, y escuchá el viento golpear tu ventana. Ahora cerrá los ojos y pensá. Pensá lo más que puedas. Agotá todos tus pensamientos, y si lo logras ¡felicidades, alcanzaste el sielncio!

Silencio ruidoso

A veces el silencio es usado como excusa para negar todo lo que nos está pasando. Parece ser una especie de escudo que nos protege de la liberación repentina y húmeda de lo que sentimos. Es una manera de poder "hacer nada" sin ser juzgados. Sin tener la necesidad de cuestionar al que permanece en silencio, porque, probablemente, esté teniendo un ruidoso diálogo interno. El silencio es tomado como algo improductivo. ¿Pero nadie nunca pensó que cuando el cielo está en sus mejores días radiantes, permanece en silencio? Nos deja admirarlo con los ojos bien abiertos; solos, acompañados, o en silencio ... El silencio no es siempre la falta de ruido. Es esa mirada antes de un beso, esa concentración antes de un examen, ese abrazo de despedida con deseo de reencuentro. El silencio es, quizás, lo más primitivo que existe. Hasta que el ser humano no creó un lenguaje, nada podía quebrantarlo.  El silencio es más fuerte que cualquiera de nosotros; porque a pesar de que se lo rompe a cada...

Preguntas

 ¡¿Quién fue el descarado en inventar las preguntas?! Porque estoy segura de que sería más feliz sin preguntarme a cada rato qué será ese ruido en el techo o cuántas palabras tenía que tener el essay de inglés. Sin embargo, también pienso que la vida sería aburrida sin preguntas; y si hay algo que detesto, es estar aburrida. ¿Acaso existían desde los tiempos remotos? ¿Cómo que quién? ¡las preguntas! ¿O necesitaban de un signo propio y un nombre para aparecer? ¿Por qué? ¿Acaso la sal necesitaba que le digamos así para que sea salada? ¿O los vecinos tenían que entrometerse en casas ajenas para que las cortinas tengan una función? ¿Y por qué los mosquitos no se buscan mejor otra clase de alimento? ¿Y si los albañiles dejaran de trabajar a la siesta? ¿Por qué hay vasos de vidrio si se rompen fácil? ¿Será porque también hay personas de este material? ¿Y por qué en la escuela me hacen usar sólo tinta azul? ¿Por qué hay sol cuando decido ir más tarde a la playa? ¿Y por qué existen las pre...

El poder de las pastillas

Desperté y salí a caminar, sentía que olvidaba algo. Al rato me distraje pensando lo hermosa que era ella, con sus cabellos castaños, y la piel tan blanca como las nubes. Pero tenía algo raro: siempre usaba botones rojos. No le pregunté, prefería desabrochárselos antes que pasar tiempo discutiendo sobre los absurdos botones. Su habitación era muy blanca, con luces blancas, sábanas blancas, todo blanco. Puede parecer abrumador, pero era lo más relajante del mundo. Tenía una ventana, con una cortina a juego con toda la habitación. Vivía en un edificio tan pero tan alto, que hasta sentía que estaba a la altura de las nubes cuando miraba por su balcón. Era una habitación simple, la cama dispuesta en el centro, ¿ya dije que era toda blanca? Tenía una mesita de luz al lado, con los bordes redondeados y no puntiagudos, porque cuando era chiquita dijo que se golpeó la frente con un borde triangular y se cortó la frente. Pasábamos unas horas en la habitación, y después yo volvía camin...

Un humano en medio de la deshumanización

Cuando veía pasar a los 200 niños acompañados por el señor mayor de siempre por el gueto, deseaba más que nunca volver a mi infancia para poder estar ahí. Era increíble la alegría que le podían dar a un lugar tan desolado como lo era ese. Con la simpleza del infante y del adulto mayor, quien cree que ya sabe todo, pero que con los niños aprende más que en 10 años de su vida. Esos niños huérfanos que caminaban junto a él cantando. Siempre cantando. Cuando se oían vocecitas sabíamos que eran ellos que habían salido a dar una vuelta. Y podíamos salir “tranquilamente” a la calle a verlos pasar. Janusz Korczak fue un verdadero cuidador, hasta su último suspiro acompañó a los niños de su orfanato, con quienes había fundado su propia República de Niños. Una persona, que desde los momentos donde los nazis querían deshumanizar a todo el que se le cruzase, le regaló a 200 infantes sonrisas, valores y una distracción del horror que sucedía dentro y fuera del Gueto de Varsovia. Korczak...

A vos...

Hoy te escribo a vos, que me dijiste que durmiese más horas cuando sólo tenía cuatro encima. A vos, que me preparaste el mate y me dejaste hablar de corrido. También a vos, que siempre me dejaste ir a tu cama de noche, y con tu silencio y mis lágrimas pasábamos largas madrugadas. A vos, que siempre te mostraste fuerte para que yo sintiese que era el momento para permitirme llorar. Vos, que supiste no insististe en regar las plantas porque sabías que se venía una tormenta. Y porque me escuchaste relatar la misma canción sin saltearla.  A vos, porque me ayudaste a ser yo cada vez que mi identidad amenazaba con desaparecer. Porque cuidar es dar sin recibir, es mirar al otro en los momentos donde no está pasando por su mejor noche estrellada. Gracias mamá, papá, abuelos, amigos y mariposas. Porque sin su cuidado, yo aún sería un barco a la deriva, o quizás, ya hubiese naufragado...

Verano

 Este verano no aparenta tener sabor a helado y arena; sus primeros días saben a decepción mezclado con expectativa. El verano se derrite como el helado del niño sobre su mano; se siente como si estuviésemos pegados al Sol. Su sabor tan místico como el que recuerdo de pequeña, se va viendo desmentido, por los nervios de las fiestas, y el estrés de la escuela. El verano no se derrite sólo, nosotros derretimos el verano.