Estimadas familias: por si aún no lo sabían, su hijo adolescente está en una etapa clave en su desarrollo, en el que su salud mental está en la cuerda floja; y no, no es por el celular, o por falta de fe. Hay momentos en los que en serio se encuentra mal. Si él o ella no puede hablar con usted, o lo hizo, y usted le echó la culpa a alguna de las cosas mencionadas anteriormente, re-considerelo, y mande a su hijo a terapia. Y no, no es un lugar “para los locos”, o “para aquellas personas que lo pasaron peor”; terapia es para todos, y ayudará a que su hijo esté mejor. Así que por favor, considérelo.
Elijo creer que fue el río. Hay historias que no se pueden contar. Hay historias que solo han de ser vividas, pero no transmitidas. Donde el viento, el pasto y la lluvia son los únicos testigos. Hay historias que nunca terminan, aunque sus protagonistas se distancien. Hay quienes lo llaman hilo rojo, hay quienes lo llaman destino. Para mí, es una reverenda mierda. Pero según mi abuela, esas palabras no son de señorita. Hay historias que merecen ser oídas, y que el viento se encarga de transmitir. Esta historia, no merece ser contada. Solo tiene que ser vivida. Hay dos personas que se aman. Hay dos personas que se miran. Hay dos personas que por más que quieran, no pueden estar juntas. Hay dos personas que tienen dos vidas. Hay dos personas que cambiarían todo si las circunstancias cambiaran. Pero esa no es mi vida, no. Mi historia no la cuenta el viento. Mi historia, quizás, la cuente el río. En el río nos conocimos y en el río nos despedimos. O algo así. Tomand...
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