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Palomita blanca y palomita gris

 Palomita gris, que llegaste volando con una alita rota, con lágrimas en tus ojos y con un corazón roto y dañado. No me pediste ayuda explícitamente, pero yo al verte ahí, sentada solita, no fue necesaria ni una sola palabra para entender que necesitabas ayuda. No sé si precisamente de mi parte, pero al acercarnos en seguida me aceptaste.

Me constaste todo lo que sufrías, y a mí el corazón se me iba partiendo de a poquito. Ahí retomé el propósito por el cual me despierto día a día: ayudar; a vos y a los demás. Pero a diferencia de un par de años atrás, ahora también me quiero ayudar un poquito más.

Te prometí que te enseñaría a volar, que curaría tu ala y secaría tus lágrimas. Era mi propósito. Empezamos a pensar soluciones, pero nada parecía funcionar. Hasta que un día te vi llegar con una media sonrisa y se me llenó el alma de alegría. Tu felicidad implicaba la mía, y aunque esto no esté del todo bien, poder ayudar siempre me hizo encontrar mi ecuanimidad.

Te caíste del árbol una y otra vez, y hasta había veces en las que no me daba cuenta, pero intentaba ayudarte para que vuelvas a subir.

Ay mi palomita gris, cómo te explico que todas somos blancas, pero que caer sobre el barro nos mancha. No sos gris, sos blanca, sólo que aún no encontraste un lago para limpiarte. Vas a poder salir, vas a poder ser blanca y me pongo como propósito que volemos juntas desplegando nuestras alas...

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VerSoS

  Escapate, No te quedes acá, No hay futuro, No hay oportunidad. No te molestes en echar raíces, Si terminarán por arrancártelas, Como hicieron siempre, Con lo que dice ser originario.   No dejes moverte Qué te frena a continuar, No la escuches a la luna Puras mentiras te traerá.   Confía en lo tuyo, En los procesos, En las mentrias, En los retrocesos.   Buscate adentro, No repitas Discurso deshilachado Mate lavado Cacofonía necesaria Para el texto sentido Sensitivo Sensible Sabio S S S Qué linda letra.   Pluralismos Discursos de muchos Ideas de pocos Repeticiones de cuántos. PoemaS libroS todo lo lindo viene en cantidad para disfrutarlo en momentoS que no son míos. No son más Que versos Que se unen Entre renglones saltarines Que encuentran cohesion En la página en blanco, Que encuentran coherencia En quien necesita escucharlo. TextoS Que acarician la vista ...

Pausas

Sentada en la bañera, de nuevo, por segunda vez en el día. Lo que provoca el calor. El beso, la caricia, la mirada cómplice. Abre la ducha, helada. Para borrar ese calor que volvió a sentir en el cuerpo. El adiós, la lágrima, el último abrazo. Abre un poco más la caliente, tampoco está para helar tanto el corazón.      2. Acostada, leyendo. El libro que le recomendó. El recuerdo vívido de esa charla. La lágrma que se atreve a reaparecer; la mano que la despacha agilmente.   3.  En la cocina, buscando con qué llenar el vacío de su estómago, y de su corazón. El paquete de galletitas que odiaba comer por la cantidad grasas que traía. “Ultraprocesados”, decía con cara de asco. No le importó. Lo tomó igual y se lo llevó a la pieza. 4.  La playlist que no pudo volver a escuchar, esa que tenía canciones que la hacían recordarlo. La noche entera que pasaron escuchado a Charly. Puso música clásica y se dignó a ordenar su escritorio. Su escritorio sacr...

Lo que no me animé a decir

En mi panorama, solo tengo ojos para vos. Te acaricio el pelo con ternura y te digo que estés tranquilo, que sí vas a poder. Que no tengas miedo, que acá te estamos esperando con un abrazo y el corazón abierto. Mientras mis dedos delinean tu oreja, trato de llamar la atención de tu mirada perdida en el horizonte. Tenes miedo. Con el tiempo aprendí a leerte. Me quedo en silencio admirandote. ¿Alguna ves pensaste lo tierno que sos? Estas aprendiendo a poetizar la vida y a poner en palabras eso que no sale en la práctica. Yo le sigo dando caricias a esa cabeza que te tortura y te lastima. ¿Quién te enseñó a ponerte tanta presión? En tus palabras encuentro consuelo al darme cuenta que hay alguien que piensa parecido a mí. Me devuelve la esperanza saber que aún hay soñadores en el mundo. En tus abrazos encuentro calma, y esa sin intención tan intencionada, de sintonía, de palabras. Me transmitis tanta calma que me adormeces, en una realidad donde se me exige estar despierta todo el tiempo. ...

Seguir

Vas a tener que empujarte a seguir. Un poquito más de la costumbre en esos días grises donde la lágrima se esconde detrás del ocular y brota cuando lavas los platos. Vas a tener que empujarte y seguir. Porque es así, el proceso es largo, el camino es duro, los senderos peligrosos, los amigos pocos, la competencia mucha. Pero ahí tenes que estar, levantandote como siempre con energía y aún sin ella simular que está para estimuarte a continuar. Porque no podes rendirte. No ahora, con la mitad del recorrido caminado. Todavía no llegaste a la cima, pero estás cerca. Desde acá se siente el hielo bajar de la montaña. Seguí, pequeña, que el mundo te espera. Al final del día están siempre los mismos,  No confíes en cada persona que se te cruce por más lucecitas que tenga. Sé sabia, No inteligente. Decidí con firmeza y caminá por el camino que vos elijas. Porque de eso se trata, de elegir tus propios caminos, de caminar por tus propias veredas, de ayudar al resto, de escucharte a vos, de ll...

Dónde estás

Encuentro consuelo al pensar si alguna vez sabrás todos los poemas que te dediqué y nunca llegaste a leer. Me pregunto si sabes que guardé tus caricias en el papel y tus casibesos en mis labios sellados.  Como secretos incapaces de pronunciarse. Me cuestiono dónde quedó tu valentía, para tomarme de la cintura y ayudarme a acallar mis palabras. Dónde quedó el amor, imploro por las noches. ¿Dónde estás, amor mío? En mis poemas no te encuentro más.

Cartas a Afrodita

    Primera Carta En un campo de rosas.     Afrodita: Querida diosa, hermana, amiga; me encuentro ante tus rosas despojándola de sus pétalos para saber si me quiere o no me quiere. Guíame en esta travesía por la corriente de la juventud. Te saluda, Una enamorada en duda.   Segunda carta.   En casa. Afrodita:   Aún no entiendo si me presentás un Hefesto o un Ares; o si debería enamorarme de uno para luego tener aventuras con otros, tomando de ejemplo tu trayectoria. Ya me quedé sin flores para cortar pétalos. Estoy a la espera de una señal, una indirecta por twitter, o un like en una historia de Instagram. ¿Cómo se hace el cortejo ahora? Sólo te pido que me quites esta soledad que llevo encima. Que me permitas enamorarme y trazar mapas en la espalda de alguien. Te saluda, Una expectante del amor.   Tercera carta. En la cama. Afrodita, Conté estrellas y te busqué entre ellas. Busqué tus manzanas, o l...

Textos de medianoche

 Abrazar la almohada  Para no caer En la farsa de tus brazos. Hundir la cara Hasta no sentir oxígeno Para no pensar(nos). Juguetear con la sábana Pensando que es tu pelo. La cama. Textos de medianoche. 

Versos de plata de una nación viva

 Aún en su época más oscura Los pañuelos en la cabeza, la memoria viva, de la tierra de plata, que lloraba su historia, su esencia sentida. La cordillera guarda en su silente abrazo los recuerdos marcados por el tiempo, y la costa une lazos, fiel lazo, en el mapa del alma, en cada sentimiento. El campo santafesino donde su abundancia hace su leyenda, con el loto, el tango y el mate, describo en versos la gran Nación Argentina. La que lucha y no perdona, mucho menos olvida; esa es una palabra que los argentinos dan por desconocida. La Argentina es su memoria, su pueblo, y su cultura. El refugio de inmigrantes, la esperanza del tano, el escape del judío, y la sangre del originario; Testimonios vivos de su espíritu bravío. Oh, Argentina, Tierra de plata, regálame un segundo más en tu calma pampeana. regálame un minuto más En tu cordillera amada. Y una hora frente al verdadero mar de plata. Por siempre mar de plata, déjame caminar por tus versos enamorarme de tus curvas de tus melodías...

Quereme

aprendé a quererme con mis cicatrices que queman con los roces de las hojas, Aprendé a quererme aún sabiendo cuánto pesa la razón por sobre el corazón. Quiero que aprendas a quererme, con mis defectos. Ojalá me quieras, quiero hacerte verso en cada poema que libero; quiero que tus besos sean los versos de la cotidianidad que abruman las rutinas, que callan los otoños, y que resguardan en los inviernos. Quiero que me enseñes a descubrirme a quererme y a quererte. Yo ya te quiero pero vos ¿te animas a quererme?

Refugio

Dejé de juntar palitos para otros, y empecé a juntarlos para mí.                                                De ahora en más, yo sería mi propio refugio.