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Día 236

La rama golpea la ventana ante los fuertes soplidos de Jakaira hacia la tierra.

Tildada.

En pausa.

Mientras el mundo gira para que no estemos quietos.

Pero su mundo está en blanco y negro.

Es como si todo alrededor estuviese suspendido en una vorágine de palabras por decir. Excepto por la rama que golpea la ventana.

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Día dos.

Tuvo que salir de la cama. Tenía que bañarse.

 

Día tres.

Miedo. Sólo eso es capaz de sentir

 

Día cuatro.

Corta la rama para que no se siga azotando.

 

Día doscientos treinta y seis.

La rama creció

Vuelve a golpear

Ella pensó olvidar

Su suplico de perdón.

Pero sigue ahí

Golpeando la ventana de su corazón

Expectante por ese pedido de disculpas

Que trata de podar

Para no dejar raíces.

Pero no sabe

Que la falta

Se siente en el pecho,

Que los secretos se guardan en la garganta,

Que el poema roba el pensamiento.

Pero al perdón? A ese no hay dónde meterlo.

Divaga, libre

En forma de rama

Golpenado corazones

Cachando ventanas

Sin nunca atravesarlas

Pues nunca fue sincero,

Ni fuerte.

Un día se hizo tan amigo de la mentira,

Que los dos salen al vuelo,

Impulsados por Jakaira.

Cachando ventas

Ilusionando corazones

Que yacen en cama

Doscientos treinta y seis días

Sin palabras

En la vorágine

De lo suspendido

Del mundo en movimiento

De lo tuyo

De lo nuestro. 

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