Pasarás, como el viento se que se cuela por la ventana,
susurrando tu nombre.
Pasarás, y serás ese sol otoñal,
que recuerda
que perdonar es más fácil que olvidar.
Pasarás, y la vida seguirá brillando,
con vistas caleidoscópicas que forman arcoíris,
cuando el viento que susurre tu nombre,
mueva rayitos de sol,
que alumbren los vidrios del caleidoscopio,
y tu recuerdo,
mi perdón,
no serán más,
que un arcoíris,
en el piso de la cocina,
un jueves cualquiera.
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