El reencuentro es coreografiado.
Los movimientos, lentos,
se acentúan
con el fragor del impuslo de los cuerpos
Las almas se reencuetnran,
se toman de la mano,
se van muy lejos,
y se rien de nostoros que
yacimos en la cama
reímos como ilusos
que piensan
que sus almas conectan por la piel.
Pero ellas
miran desde arriba
y saborean
la dulzura del reencuentro.
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