¿Quién sos?, me preguntó un conocido una vez. -Martina-, le respondí. A lo que me respondió: -te pregunté quién eras, no cómo te llamabas-. Y desde ese momento todas las noches me pregunto, ¿quién soy? Es decir, desde que somos pequeños nos encasillan en muchos roles: género, nacionalidad, inteligencia, salud, sexualidad, clase social, entre otros. Pero después de todo, ¿para qué sirven esas etiquetas?, ¿nos hacen más o menos personas?... O sea, sí, yo soy Martina, hace 14 vueltas al Sol que estoy acá, soy una chica, inteligente para lo que la escuela pide, clase media, patinadora, escritora y lectora. Soy las tonalidades del café esparcidas por mis ojos y mi pelo, soy sonrisa, soy momentos. ¿Soy algo más?, ¿Para qué me sirve ser todo esto?, ¿soy más o menos persona si no cumplo cierto estereotipo? La mayoría diría que no, pero, ¿realmente creemos eso?, ¿o lo decimos para quedar bien frente a las nuevas ideologías de la sociedad?. ¿Pero qué no soy?, ¿Qué es “ no ser ”...
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