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¿Quién soy?, ¿quién fui?, ¿quién seré?

 ¿Quién sos?, me preguntó un conocido una vez. -Martina-, le respondí. A lo que me respondió: -te pregunté quién eras, no cómo te llamabas-. Y desde ese momento todas las noches me pregunto, ¿quién soy?

Es decir, desde que somos pequeños nos encasillan en muchos roles: género, nacionalidad, inteligencia, salud, sexualidad, clase social, entre otros. Pero después de todo, ¿para qué sirven esas etiquetas?, ¿nos hacen más o menos personas?...  

O sea, sí, yo soy Martina, hace 14 vueltas al Sol que estoy acá, soy una chica, inteligente para lo que la escuela pide, clase media, patinadora, escritora y lectora. Soy las tonalidades del café esparcidas por mis ojos y mi pelo, soy sonrisa, soy momentos. ¿Soy algo más?, ¿Para qué me sirve ser todo esto?, ¿soy más o menos persona si no cumplo cierto estereotipo? La mayoría diría que no, pero, ¿realmente creemos eso?, ¿o lo decimos para quedar bien frente a las nuevas ideologías de la sociedad?. ¿Pero qué no soy?, ¿Qué es “no ser”? No soy campeona mundial, no soy una escritora reconocida, no soy perfecta; lo que es algo que muchos no pueden comprender. Sí, cometo errores, como todos los seres humanos, ¿Y qué?, ¿acaso no estoy acá para aprender? ¿Por qué me tengo que mostrar “perfecta” frente a los demás, cuando en realidad estoy lo bastante lejos de serlo?, ¿por qué tengo que sonreír aunque esté destruida por dentro?, si yo escucho y aconsejo a los demás cuando están el más profundo foso de tristeza, ¿por qué ellos no me pueden aconsejar así?, ¿será que no les importo?, ¿importa si no le importo a alguien?

¿Quién fui en el pasado?, ¿fui alguien realmente?, ¿qué es ser alguien?, ¿cómo te percatas que sos alguien?; hice muchas cosas en mi pasado, competí, leí, hice pruebas y tareas, salí con amigos, y me puse un vestido. ¿Eso me convirtió en alguien?, ¿Soy alguien verdaderamente?, ¿o solo soy un recuerdo que vaga por la memoria de los demás?. ¿Y si los demás son recuerdos?, ¿Qué es un recuerdo?, ¿existe el pasado?

¿Quién seré?, ¿tendré un trabajo que me aburra pero una familia que me robe una sonrisa de vez en cuando como muestran en las películas?, ¿tendré mi romance cliché como leo en aquellas apasionantes novelas románticas?, ¿me seguiré preocupando tanto por mi futuro como lo hago ahora?, ¿cuándo es realmente el futuro?, siempre me estoy preparando para algo más, para “después estar mejor”, y hasta tal vez llegar a tener una buena jubilación. Pero cuando la tenga, ¿qué voy a hacer con ella?, ¿voy a haber perdido 40 años trabajando de algo que no me apasionaba para después poder comprar un medicamento que me ayude a sobrevivir durante otra semana?, ¿y si no quiero vivir esa otra semana?. ¿Seré realmente feliz?, ¿cómo te das cuenta que sos feliz?.

Las respuestas a estos interrogantes aún están perdidas en el conocimiento de mi sabiduría, pero solo sé que no me importa ser alguien. Soy como soy, y eso—creo-- que está más que bien.

 

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