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Reencuentro

El reencuentro es coreografiado.  Los movimientos, lentos, se acentúan con el fragor del impuslo de los cuerpos  Las almas se reencuetnran, se toman de la mano,  se van muy lejos,  y se rien de nostoros que yacimos en la cama reímos como ilusos  que piensan que sus almas conectan por la piel. Pero ellas miran desde arriba  y saborean la dulzura del reencuentro. 

Sólo fuiste eso

Quizás sí eras solo eso, un amor de verano. Llegó el otoño,  y con él volaron tus caricias lejanas a mis calles, dejandome desamparada,  y una vez más, sin copa, que cubra mi alma,.  Quizás, eras eso, solo eso,  un árbol florecido;  para cumplir un ciclo,  y llevarme más lejos,  desprendiéndome de tu copa,  como una hoja más. Y así, vuelo, desamparada.  Sin saber si soy hoja, amor,  o copa.  Mucho menos, sabiendo, a dónde llegaré, en estas calles. 

cristal

Dicen que el desamor de los 18 no te mata. Sino que hace que el corazón prevalezca más fuerte. Que te reconstruye. O algo asi. Me pregunto, cuántos dardos faltan para que el cristal caiga, finalmente, rendido. Y poder, de una vez empezar a reconstruirme.

Pasarás

Pasarás, como el viento se que se cuela por la ventana,  susurrando tu nombre. Pasarás, y serás ese sol otoñal,  que recuerda que perdonar es más fácil que olvidar. Pasarás, y la vida seguirá brillando, con vistas caleidoscópicas que forman arcoíris, cuando el viento que susurre tu nombre, mueva rayitos de sol, que alumbren los vidrios del caleidoscopio, y tu recuerdo, mi perdón, no serán más, que un arcoíris, en el piso de la cocina, un jueves cualquiera.

8 coincidencias

Elijo creer que fue el río. Hay historias que no se pueden contar. Hay historias que solo han de ser vividas, pero no transmitidas. Donde el viento, el pasto y la lluvia son los únicos testigos. Hay historias que nunca terminan, aunque sus protagonistas se distancien. Hay quienes lo llaman hilo rojo, hay quienes lo llaman destino. Para mí, es una reverenda mierda. Pero según mi abuela, esas palabras no son de señorita. Hay historias que merecen ser oídas, y que el viento se encarga de transmitir. Esta historia, no merece ser contada. Solo tiene que ser vivida. Hay dos personas que se aman. Hay dos personas que se miran. Hay dos personas que por más que quieran, no pueden estar juntas. Hay dos personas que tienen dos vidas. Hay dos personas que cambiarían todo si las circunstancias cambiaran. Pero esa no es mi vida, no. Mi historia no la cuenta el viento. Mi historia, quizás, la cuente el río. En el río nos conocimos y en el río nos despedimos. O algo así. Tomand...

Pausas

Sentada en la bañera, de nuevo, por segunda vez en el día. Lo que provoca el calor. El beso, la caricia, la mirada cómplice. Abre la ducha, helada. Para borrar ese calor que volvió a sentir en el cuerpo. El adiós, la lágrima, el último abrazo. Abre un poco más la caliente, tampoco está para helar tanto el corazón.      2. Acostada, leyendo. El libro que le recomendó. El recuerdo vívido de esa charla. La lágrma que se atreve a reaparecer; la mano que la despacha agilmente.   3.  En la cocina, buscando con qué llenar el vacío de su estómago, y de su corazón. El paquete de galletitas que odiaba comer por la cantidad grasas que traía. “Ultraprocesados”, decía con cara de asco. No le importó. Lo tomó igual y se lo llevó a la pieza. 4.  La playlist que no pudo volver a escuchar, esa que tenía canciones que la hacían recordarlo. La noche entera que pasaron escuchado a Charly. Puso música clásica y se dignó a ordenar su escritorio. Su escritorio sacr...

Qué hacer si un dragón de komodo te ataca

En la vida hacen falta instrucciones: cómo ahorrar correctamente, cómo cambiar una rueda, cómo cebar buenos mates, cómo ocupar eficientemente el espacio en la valija, cómo narrar lo que duele, y a mi parecer, la más esencial: cómo sobrevivir al ataque de un dragón de komodo. En primer lugar, mantenerse alerta. Esta especie ataca justo en los momentos donde todo parece estar en calma. La clave es siempre mantener un ojo abierto, pero que no me escuche mi psicóloga. En segundo lugar, permanecer en grupo. La muchedumbre asusta al depredador. Cuando uno tiene con quién sostenerse, esquivar ataques resulta más sencillo. En tercer lugar, y sólo en caso de que el dragón ataque, correr en zigzag. Según los científicos-cuya voz no me han autorizado a utilizar-, el cambio de caminos hace que el ataque se aligere. Quizás es cuestión de cambiar de rumbo cuando sentimos que hay algo que no cuadra, o cuándo vemos que el bicho se acerca. En cuarto lugar, defenderse en caso de que sea necesario. Si el...
Sos vía de escape, mate mañanero, ducha a la tardecita, automasaje en la sien. Sos refugio libros en otoño, los abuelos, las canicas. Sos sincero, temperaturas heladas, los niños del merendero, espejo. Estás. Y eso es refugio. Y vía de escape. Y sos sincero. Y te amo.

Refugio

Dejé de juntar palitos para otros, y empecé a juntarlos para mí.                                                De ahora en más, yo sería mi propio refugio.

Seguir

Vas a tener que empujarte a seguir. Un poquito más de la costumbre en esos días grises donde la lágrima se esconde detrás del ocular y brota cuando lavas los platos. Vas a tener que empujarte y seguir. Porque es así, el proceso es largo, el camino es duro, los senderos peligrosos, los amigos pocos, la competencia mucha. Pero ahí tenes que estar, levantandote como siempre con energía y aún sin ella simular que está para estimuarte a continuar. Porque no podes rendirte. No ahora, con la mitad del recorrido caminado. Todavía no llegaste a la cima, pero estás cerca. Desde acá se siente el hielo bajar de la montaña. Seguí, pequeña, que el mundo te espera. Al final del día están siempre los mismos,  No confíes en cada persona que se te cruce por más lucecitas que tenga. Sé sabia, No inteligente. Decidí con firmeza y caminá por el camino que vos elijas. Porque de eso se trata, de elegir tus propios caminos, de caminar por tus propias veredas, de ayudar al resto, de escucharte a vos, de ll...

Quereme

aprendé a quererme con mis cicatrices que queman con los roces de las hojas, Aprendé a quererme aún sabiendo cuánto pesa la razón por sobre el corazón. Quiero que aprendas a quererme, con mis defectos. Ojalá me quieras, quiero hacerte verso en cada poema que libero; quiero que tus besos sean los versos de la cotidianidad que abruman las rutinas, que callan los otoños, y que resguardan en los inviernos. Quiero que me enseñes a descubrirme a quererme y a quererte. Yo ya te quiero pero vos ¿te animas a quererme?

Dónde estás

Encuentro consuelo al pensar si alguna vez sabrás todos los poemas que te dediqué y nunca llegaste a leer. Me pregunto si sabes que guardé tus caricias en el papel y tus casibesos en mis labios sellados.  Como secretos incapaces de pronunciarse. Me cuestiono dónde quedó tu valentía, para tomarme de la cintura y ayudarme a acallar mis palabras. Dónde quedó el amor, imploro por las noches. ¿Dónde estás, amor mío? En mis poemas no te encuentro más.

Textos de medianoche

 Abrazar la almohada  Para no caer En la farsa de tus brazos. Hundir la cara Hasta no sentir oxígeno Para no pensar(nos). Juguetear con la sábana Pensando que es tu pelo. La cama. Textos de medianoche. 

Lo que no me animé a decir

En mi panorama, solo tengo ojos para vos. Te acaricio el pelo con ternura y te digo que estés tranquilo, que sí vas a poder. Que no tengas miedo, que acá te estamos esperando con un abrazo y el corazón abierto. Mientras mis dedos delinean tu oreja, trato de llamar la atención de tu mirada perdida en el horizonte. Tenes miedo. Con el tiempo aprendí a leerte. Me quedo en silencio admirandote. ¿Alguna ves pensaste lo tierno que sos? Estas aprendiendo a poetizar la vida y a poner en palabras eso que no sale en la práctica. Yo le sigo dando caricias a esa cabeza que te tortura y te lastima. ¿Quién te enseñó a ponerte tanta presión? En tus palabras encuentro consuelo al darme cuenta que hay alguien que piensa parecido a mí. Me devuelve la esperanza saber que aún hay soñadores en el mundo. En tus abrazos encuentro calma, y esa sin intención tan intencionada, de sintonía, de palabras. Me transmitis tanta calma que me adormeces, en una realidad donde se me exige estar despierta todo el tiempo. ...

VerSoS

  Escapate, No te quedes acá, No hay futuro, No hay oportunidad. No te molestes en echar raíces, Si terminarán por arrancártelas, Como hicieron siempre, Con lo que dice ser originario.   No dejes moverte Qué te frena a continuar, No la escuches a la luna Puras mentiras te traerá.   Confía en lo tuyo, En los procesos, En las mentrias, En los retrocesos.   Buscate adentro, No repitas Discurso deshilachado Mate lavado Cacofonía necesaria Para el texto sentido Sensitivo Sensible Sabio S S S Qué linda letra.   Pluralismos Discursos de muchos Ideas de pocos Repeticiones de cuántos. PoemaS libroS todo lo lindo viene en cantidad para disfrutarlo en momentoS que no son míos. No son más Que versos Que se unen Entre renglones saltarines Que encuentran cohesion En la página en blanco, Que encuentran coherencia En quien necesita escucharlo. TextoS Que acarician la vista ...

Día 236

La rama golpea la ventana ante los fuertes soplidos de Jakaira hacia la tierra. Tildada. En pausa. Mientras el mundo gira para que no estemos quietos. Pero su mundo está en blanco y negro. Es como si todo alrededor estuviese suspendido en una vorágine de palabras por decir. Excepto por la rama que golpea la ventana. / Día dos. Tuvo que salir de la cama. Tenía que bañarse.   Día tres. Miedo. Sólo eso es capaz de sentir   Día cuatro. Corta la rama para que no se siga azotando.   Día doscientos treinta y seis. La rama creció Vuelve a golpear Ella pensó olvidar Su suplico de perdón. Pero sigue ahí Golpeando la ventana de su corazón Expectante por ese pedido de disculpas Que trata de podar Para no dejar raíces. Pero no sabe Que la falta Se siente en el pecho, Que los secretos se guardan en la garganta, Que el poema roba el pensamiento. Pero al perdón? A ese no hay dónde meterlo. Divaga, libre En forma de rama Go...

La vela

El verano trae algo mágico de lo que pocos hablan: los cortes de luz provocados por las tormentas que aflojan el calor. Sé que no se comprende lo mágico de un suceso que parece ser tan trágico en el día a día ya que nos hace desconectarnos de los alrededores para estar ahí, en silencio, en casa. Quizás por eso incomoda tanto. El otro día me cortaron la luz. Mientras me bañaba observando la llama de la vela que bailaba al ritmo de los movimientos del viento; me percaté que las personas somos como el fuego. Y no lo digo al estilo Galeano. Y es que, parecemos estar firmes, pero ante los primeros soplidos amagamos a apagarnos. Pero pocas veces transciende el amague porque volvemos en esa velita a ponernos firmes para luchar contra cualquier ráfaga. Trasladar una vela de una habitación es un arte cuidadoso, como temiendo que si se apagara, no podríamos jamás volver a encenderla. ¿Cómo nos trasladamos a nosotros mismos? ¿podemos volver a encendernos? La tormenta responsable del cor...